Disyuntivas Territoriales 1/3

Las Disyuntivas Territoriales


Por:

Lic. Pedro Baca, Coordinador Proyector PES

Lic. Nolberto Batista, Coordinador Comunicación PES


Si hoy visualizamos que para el 2020 debemos tener un “Santiago emprendedor y visionario sustentado en su capacidad de articulación participativa y cohesión social, que impulsa la producción y los servicios en un territorio ordenado y  ambientalmente sustentable, con equidad social y de género, con una ciudadanía saludable y educada integralmente que valora y promueve su cultura así como la mejoría permanente de su calidad de vida”. Esta fue la visión que se construyó en el proceso de formulación del segundo Plan Estratégico “Santiago 2020”, por lo que resulta imperativo para Santiago, como ciudad y municipio, mantenerse apegado, a la aplicación permanente de los principios rectores:

 

El primero la Promoción de la Calidad de vida pues las actuaciones deliberadas que realizan los agentes y actores políticos, económicos y sociales de Santiago, deben estar marcadas por la impronta del desarrollo y este, no solo es creación de riqueza y de empleos dignos, sino también, la promoción del desarrollo del territorio para que sea habitable, seguro, sano, recreativo, con gobernabilidad, que favorece la cohesión social, como condición ineludible de la calidad de vida.  El segundo es el Empoderamiento de la ciudadanía para comprometernos a promover la intervención, protagonismo y el liderazgo de todas las organizaciones sociales y empresariales, de los entes del gobierno central y local y de la ciudadanía en el desarrollo de Santiago. El tercero, la Sustentabilidad territorial para asegurar que las intervenciones en el territorio se hagan armónicamente con el medio natural, el medio social y el medio construido, asegurando la habitabilidad, la protección de los recursos naturales, el equilibrio ecológico, social y sistémico de la ciudad y su entorno regional.

 

El cuarto, la Gestión Estratégica para actuar principalmente pensando en el largo plazo. Es reconocer que las decisiones y actuaciones de hoy, impactarán el futuro de la  ciudadanía de Santiago. Planificar, organizar, dirigir y conducir las acciones con niveles de satisfacción es estratégico y es responsabilidad social.  Y el quinto pero no menos importante, la Corresponsabilidad que debemos asumir socialmente a fin de concretar y compartir compromisos, asumir deberes para con la ciudad el municipio y la región.

 

Estos principios se constituyen en obligatoria referencia al analizar la realidad y proyectar qué se debe conservar, qué se debe modificar y cómo se debe planificar para hacer realidad la visión enunciada al inicio de estas reflexiones, y hacer de Santiago un lugar ordenado, conectado y de equidad socio territorial. En este orden al valorar el estudio de la Comisión de Uso de Suelo y el Ordenamiento del Territorio, del segundo PES, coordinada por el CODIA y teniendo como consultor senior al arquitecto Julio Corral,  se valoran sus dinámicas, procesos e interacciones, que se manifiestan en relaciones complejas, encontradas y contradictorias. Iniciamos con tres primeras disyuntivas de Santiago.

 

La Primera Disyuntiva surge entre Espacio Privado en Contraposición del Espacio Público: En los últimos 49 años la relación espacio público – espacio privado, ha ido hacia el incremento del espacio privado. En 1960 el espacio público ocupaba el 36.5% (1.82 km²) y el espacio privado el 63.5% (3.18 km²) de la superficie total de la ciudad, en 2009 esta relación disminuyó al 16% (14.60 km²) de espacio público y se incrementó a 84.0% (76.00 km²) para el espacio privado.

 

Durante estos 49 años la superficie total de la ciudad se incrementó 18 veces (85.60 km²), el espacio privado 24 (72.82 km²) y el espacio público apenas 8 (1,27 km²). No obstante este incremento, la disminución del 20.5% que sufrió el espacio público se trasladó al incremento que se dio en el espacio privado. La causa fue la estructuración de la ciudad a partir de un modelo de agregación de partes o sectores territoriales, modelo por el cual, simultáneamente, con el aval oficial o no, los actores estratégicos incorporan paulatinamente territorios a la trama. Al no contarse con una planificación estructurada del desarrollo urbano, el sector privado y las “invasiones” ilegales inducen dónde debe estructurarse la ciudad.

 

Analizando la distribución del espacio público de las áreas verdes/recreación, se observa que para 2009 el 54% (26) de los barrios de la ciudad tienen menos de 1m²/habitante de área verde/recreación. Esta realidad afecta a una población estimada de 426,175 hab. (Estimación población 2010 CDES-JCE). Esto significa que el 56.0 % de la población de Santiago ciudad no tiene acceso al disfrute de espacios públicos en el sector donde habita, en especial en los sectores urbanos de las zonas norte, noroeste y sur.

 

Una situación particular se observa en 11.0% de los barrios con estándares entre 20 y 80 m²/habitante beneficiando 83,712 hab. (9.9% total población urbana proyectada por JCE 2010). La particularidad está en que son barrios que se conformaron en 1960 y se concibieron con una proporción aceptable de espacios públicos para recreación y esparcimiento, son los barrios tradicionales que conforman el centro de la ciudad y su entorno inmediato hacia el este, noreste y sur. El sector La Barranquita es el único que presenta un estándar mayor a 80 m²/habitante beneficiando a 15,221 habitantes.

 

Otra “arista” en este dilema lo constituye el uso ilegal del espacio público en actividades privadas de índole comercial. Aquí, la “invasión e ilegalidad” se da en actividades permanentes y esporádicas, que aunque poco significativas dentro del contexto de la ciudad (0.08 km²), afecta a 46 de los 49 grandes barrios y tiene enorme incidencia en los procesos de gobernabilidad, especialmente en puntos concentrados del territorio, como son Cienfuegos, Espaillat, Pekín, Gregorio Luperón, Pueblo Nuevo, Bella Vista, Monterico, Los Salados, La Joya y Los Pepines.

 

La Segunda Disyuntiva sucede entre seguir la Expansión Horizontal (Urbanización) o Impulsar la Concentración Vertical (Edificación en Altura): Expansión-Concentración. Ante el pausado avance del Plan de Ordenamiento Territorial, ha sido el mercado inmobiliario el que ha dinamizado el crecimiento de la ciudad, incidiendo si esta se expande o se concentra; es decir, si la población y las edificaciones se agrupan en puntos estratégicos o se distribuyen en distintos puntos del territorio. En paralelo, poblaciones pobres sin oportunidad de acceso a tierra, ocupan solares, desarrollando otro mecanismo alterno como modalidad de expansión de la “mancha urbana”.

 

Estas modalidades han contribuido a establecer la prevalencia del espacio privado frente al espacio público y la reducción de los m²/hab de áreas verdes y de esparcimiento evidenciado en los últimos 10 años. Esta dinámica “orientada” por intereses particulares de inversionistas e invasores, genera la sustitución de tierras agrícolas o solares yermos por urbanizaciones (expansión), y viviendas unifamiliares y solares baldíos por edificios en altura (concentración). Todo incidiendo además, en la estructura/funcionamiento vial, y en la distribución de infraestructuras y servicios. Un buen resultado a resaltar, las urbanizaciones tienden a decrecer (expansión) mientras las edificaciones en altura tienden a incrementarse (concentración). Una característica que presenta la estructuración del territorio urbano es su tendencia a mayor concentración edilicia-poblacional más que a su expansión. Esta dinámica obedece a tres razones: i) la modificación de los límites urbanos del Municipio de Santiago, ii) la disminución de la disponibilidad de solares para nuevas urbanizaciones y iii) la promoción de mayores niveles de altura de las edificaciones en zonas de mayor demanda de parte del sector inmobiliario y de la construcción. Mientras los dos primeros implicaron una limitación a la expansión urbana, el último supuso un impulso a la concentración edilicia y poblacional. Lo interesante de este proceso es que las limitaciones las puso la dinámica del mercado inmobiliario y el Congreso Nacional, a través de la creación en 2007 del municipio de Puñal y del Distrito Municipal de San Francisco de Jacagua, y, el propio Ayuntamiento con la aprobación de la actualización de la Guía Normativa en el 2003. Ordenanza municipal que alienta una mayor densidad y altura de edificación.

 

La expansión urbana. En los últimos 28 años la ciudad incrementó su territorio urbanizado en 63.6 km², pasando de 27 km² en 1981 a 90.6 km² en el 2009. De este incremento, solamente el 47.0% (30 km²) fueron efectivamente ocupados por urbanizaciones, (20 km²); asentamientos humanos informales (6 km²) y zonas industriales y de servicios auxiliares de la industria y el comercio (4 km²). El restante 53.0% (33.6 km²) se incorporó a los límites urbanos, proveyéndolos de infraestructura básica mínima, pero no desarrollando urbanizaciones ni consolidando la trama urbana.

 

Esta dinámica urbana muestra que, aunque aún hay importante porción del territorio por consolidarse urbanísticamente, la urbanización, ha sido el principal motor de la extensión de la estructura urbana. Aunque de 29 proyectos que se solicitaron en 1998-2002, se pasó a 10 en 2003 y 2006 y, a 1 urbanización entre 2007 y 2008. Esta disminución de urbanizaciones incide la relación concentración edilicia/poblacional. Entre 1998-2008 la relación era 4 a 1. (por cada 4m² de expansión por ejecución de urbanizaciones, se construía
1m² de edificación concentrada). Esta diferencia se mantuvo favorable a la expansión, hasta 2002, desde entonces la tendencia disminuye a una diferencia de 2 a 1, favoreciendo la recuperación en la densidad poblacionalLa actual densidad urbana bruta se estima en 9,053 hab./km2, sin recuperarse todavía la densidad que la ciudad tenía en 1960 (17,168 hab./km2). Esto  indica que la tendencia a la expansión ha sido revertida, repercutiendo en disminución de costos operativos del Ayuntamiento, CORAASAN y EDENORTE. que habían disminuido notablemente entre 1981 (9,149 hab./km²) y 2002 (5,600 hab./km²).

 

Impactos por la expansión urbana. Un primer impacto observado es la sobreoferta de tierra urbanizada. Se oferta más tierra urbanizada de lo que demanda el crecimiento poblacional. De acuerdo al crecimiento poblacional (censo nacional de población y vivienda y datos estimados por JCE), anualmente se incorporan a la vida urbana 31,279 habitantes, lo que demanda 1.8 km² para alcanzar una densidad media de 17,000 hab./km², equivalente a la que tenía la ciudad en 1960. Un segundo impacto generado por la expansión urbana, es el incremento del déficit de cobertura del sistema de agua potable y alcantarillado sanitario. A medida que se extiende la ciudad más población carece del servicio. CORAASAN estima que hoy son 221,456 habitantes sin servicio de agua potable (29.0%) de la población total de la ciudad. Considerando la densidad actual en 9,053 hab./km2., la cobertura territorial sin servicio equivale a 18,93 km².

 

Un tercer impacto producido por la expansión urbana, es la extensión del servicio de recolección de desechos sólidos. Una persona genera en promedio 0.80 Kg de desechos sólidos por día, se requieren 1,250 personas para generar una tonelada de desechos sólidos. Relacionando esto con la densidad poblacional actual, se calcula que para recoger una tonelada de desechos sólidos, un camión recorrerá 0.14 km², esto equivale a recorrer 24 manzanas, teniendo como referencia Pueblo Nuevo.

 

Los sectores urbanos con densidades entre 5,001 y 10,000 hab./km² ocupan el 30% de la superficie de la ciudad y albergan al 33% de la población urbana. Pero, son los sectores urbanos con densidades entre 10,001 y 20,000 hab./km² los que tienen la mayor cantidad de población (51%) aunque se distribuyen en el 28% de la superficie total de la ciudad. 3 sectores concentran población con densidades entre 20,001-30,000 (Los Jazmines) y entre 30,001 y 35,000 (Pueblo Nuevo y Hoya del Caimito), los que ocupan el 1.99% de la superficie y albergan al 7.0% de la población.

 

Finalmente, los impactos generados por la densidad poblacional y edilicia:

 

  • Concentración de población en zonas de riesgos sísmicos, en áreas con suelos de arcilla limosa o relleno artificial, y de inundación, La Joya, Baracoa, Ensanche Bermúdez, Arroyo Hondo, Rafey, El Embrujo III y Gurabo Abajo.
  • La tendencia a una alta concentración de edificaciones de uso comercial, de salud y de educación, en sectores urbanos y ejes lineales que presentan un déficit en la oferta de áreas de estacionamiento frente a la demanda de una alta movilidad de tránsito urbano.
  • Alta concentración de edificios en altura sin estudios previos de la capacidad de carga y de soporte del tránsito vehicular y del transporte público en los sectores Los Jardines Metropolitanos, La Trinitaria, Villa Olga, Universidad, El Despertar, El Dorado, Jardines del Este y Llanos de Gurabo.
  • Concentración de población pobre en deficientes condiciones de habitabilidad. sectores como Cienfuegos, Pekín, Los Salados, Monterico, Bella Vista, La Yaguita del Pastor, Los Platanitos, Los Ciruelitos, Gregorio Luperón y Hoya del Caimito, entorno de las cañadas de Gurabo y Nibaje. Se trata de poblaciones que carecen de alguno o de todos los servicios de infraestructura con relación al número de habitantes que viven en ellas.

 

Estos impactos demuestran que la disyuntiva expandir vs. concentrar no solo implica el análisis de los costos operativos que demanda la expansión, sino y además el análisis a profundidad de las implicaciones que trae consigo la densificación, tales como congestionamiento de tránsito, hacinamiento, incremento de la temperatura urbana, impermeabilización, aumento de las zonas de escorrentía, otras.


El Tercer Dilema: se Jerarquiza el Sistema vial o se mantiene Homogéneo. La jerarquización supone una sustancial diferenciación de tamaño y funciones entre vías interurbanas (primarias), vías de conexión intraurbanas (secundarias) y vías de conexión hacia el interior de los sectores urbanos (terciarias), la homogeneidad establece que las vías secundarias y, en muchos casos las terci
arias, tienen un comportamiento funcional casi similar a las vías principales.

 

Estos últimos 10 años no mejoró la conectividad urbana e interurbana, el Ayuntamiento y el gobierno central se concentraron en el mejorar de las vías, y el sector privado en las vías de las urbanizaciones que construyó. Los 63.6 km² incorporados a la trama urbana en los últimos 20 años, no se extendieron siguiendo la jerarquía vial establecida hasta los 80s a partir de una trama reticular (casco urbano) y seis colectores viales que conectaban el centro con la periferia. La Avenida Estrella Sadhalá, es la única que sigue conectando estos colectores entre sí, por lo que su carga de tránsito ha crecido.  Además, el incremento del 55% (793 kms) de longitud de vías que se construyeron entre 1998-2008 no fueron vías que favorecieron la conectividad entre sectores urbanos, sino más bien hacia el interior de las urbanizaciones y/o barrios. De un total de 650 kms de longitud de vías que había en 1998, se pasó a 1,443 kms en el 2008. Las deficiencias en la conectividad intraurbana afecta directamente a 24.7 km² (27.0% de la superficie total) y a 228,308 habitantes (30.0% de la población total). Hay seis puntos críticos desconectados que citaremos en su momento.

 

La adaptación del sistema vial ha sido muy lenta frente a la dinámica del uso del suelo. En un intento por revertir esta situación, el “…Ayuntamiento ha iniciado un programa de conexiones interbarriales…” pero su capacidad operativa no es suficiente para garantizar las conexiones entre sectores. Finalmente, se estima que el 62% del total de las vías se encuentran en estado aceptable para el flujo vehicular que soportan. Las peores condiciones se observan en las vías terciarias y en aquellas secundarias que a través del tiempo han incrementado sus flujos vehiculares convirtiéndose prácticamente en vías primarias desde el punto de vista de su función, ya que vinculan la ciudad con el entorno inmediato, estás son La carretera Jacagua, Padre Las Casas, Enriquillo, así como las que han sido absorbidas en los últimos 10 años por la “mancha urbana” pero que aún fungen como “caminos vecinales urbanizados”.


 

Son nueve los dilemas en torno al Uso del Suelo y el Ordenamiento del Territorio que Santiago debe resolver en el transcurso de los próximos 10 años, a fin de ser territorio ordenado y bueno para vivir. En próximas entregas, continuaremos conociendo estos dilemas planteados en el Diagnóstico sobre Uso de Suelo y Ordenamiento Territorial, realizado en el marco del proceso de formulación del II Plan Estratégico de Santiago 2010-2010.

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